sábado, 5 de noviembre de 2022

Bacterias anammox


Todos los seres vivos contienen átomos de nitrógeno; un revoltoso átomo que circula de un sitio para otro, sin que le importe estar en la atmósfera, en el suelo, en una bacteria, en una planta, en un animal o en un mineral. Las plantas asimilan el nitrógeno en forma de nitrato del suelo; lo convierten en aminoácidos vegetales; que quizá pasen después a los animales; estén en uno u otro sitio, los aminoácidos se descomponen en amoníaco, el cual se transforma en nitrato de nuevo y así se cierra el ciclo biológico. Como ambos, el amoníaco y el nitrato, son sustancias solubles, el agua acaba por llevarlas al mar: con lo que todo el nitrógeno atmosférico debería terminar, tras sus mutaciones sucesivas, disuelto en el océano; con lo cual los océanos permanecerían repletos de nitrógeno y los continentes estarían desprovistos de él, se habrían convertido, por tanto, en desiertos biológicos. Dos procesos fundamentales para la vida lo impiden, la fijación del nitrógeno atmosférico libre que se transforma en amoníaco y la conversión de los compuestos de nitrógeno en nitrógeno gaseoso del aire (desnitrificación).
Este último proceso merece un comentario especial porque purifica las aguas e impide su eutrofización (lo que equivale a decir que evita una producción descontrolada de algas verdes que destruyen la biodiversidad). Los biólogos creían que la conversión del amoníaco en nitrógeno gaseoso del aire se conseguía casi exclusivamente mediante la nitrificación  (conversión en nitrato) seguida de la desnitrificación: habían ignorado a unas bacterias (de nombre impronunciable: Brocadia, Kuenenia, Anammoxoglobus y Scalindua) que, en ambientes carentes de oxígeno, hacen lo mismo; minusvaloraron un proceso, llamado anammox (ANaerobic AMMonium OXidation), que hoy sabemos que realiza la mitad de la conversión del nitrógeno de los océanos en nitrógeno de la atmósfera. Como no podía ser de otra manera, el descubrimiento de la anammox tiene aplicaciones prácticas: la eliminación de nitrógeno de las aguas residuales y de los lixiviados procedentes de los depósitos de los residuos sólidos urbanos mediante este proceso resulta más barato que recurriendo a las técnicas convencionales de nitrificación-desnitrificación. Por lo de pronto, en el año 2000 y en Alemania se instaló la primera planta de tratamiento de aguas residuales que usó el anammox. Y aún debemos resaltar que se produce hidracina, venenosa para la mayoría de los seres vivos, como compuesto intermedio; la misma sustancia que se usa habitualmente como combustible para los cohetes espaciales.

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