sábado, 23 de julio de 2022

Hormonas vegetales


Al olmo viejo, hendido por el rayo
Y en su mitad podrido
Con las lluvias de abril y el sol de mayo,
Algunas hojas verdes le han salido…
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 
Después del placer estético de la lectura del poema de Antonio Machado o de la reflexión filosófica, asoma la prosaica curiosidad científica. Preguntarme por las causas del crecimiento de árboles, hierbas o arbustos me condujo a unas singulares moléculas, las hormonas vegetales que controlan la mayoría, sino la totalidad del funcionamiento de las plantas; sugerida su presencia por Julius von Sachs, a mitad del siglo XIX, estas sustancias regulan el crecimiento del tallo y raíces, de la caída de las hojas, de la floración, de la formación del fruto y de la germinación de las semillas. Se trata de mensajeros químicos que pueden actuar donde fueron sintetizadas o, transportadas por el interior de la planta, en otro lugar; en eso, y en que se producen en muy bajas concentraciones, se parecen a las hormonas animales; se diferencian, en cambio, en que son fabricadas por los tejidos vegetales y no por glándulas especializadas. Una variedad de ellas, las auxinas -la más abundante es el ácido indolacético, que la planta sintetiza en los ápices de los tallos a partir del aminoácido triptófano-, intervienen en el alargamiento celular (por eso crece el vegetal), en el dominio del crecimiento apical sobre el crecimiento lateral, en que el crecimiento sea hacia la luz, en el aumento de las ramificaciones de la raíz, en el desarrollo del fruto y en la caída de las hojas. Resulta evidente para cualquier observador de la biosfera que los vegetales no disponen del sistema nervioso que tienen los animales, ¿cómo se las arreglan, entonces, para regular con precisión sus funciones? Hacen un balance hormonal ¡Ni más ni menos! Los efectos fisiológicos en la planta no dependen de una única hormona, sino de la interacción de muchas, incluso algunas con efectos antagónicos, sobre el tejido en el cual coinciden. 
Los agricultores ya se benefician de ellas. Concretamente, emplean las mencionadas auxinas, que actúan como estimulantes en algunos procesos o en otros como inhibidoras, para acelerar el crecimiento de las plantas, para promover la iniciación de raíces —y enraizar esquejes—, para fomentar la floración o para estimular la floración y evitar la caída de los frutos. 

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