sábado, 5 de octubre de 2013

Genética y ambiente: eterno dilema


No hay dos individuos que muestren las mismas manifestaciones inteligentes. ¿A qué se debe tamaña disparidad? Parece razonable atribuir al entorno el origen de las diferencias: somos lo que aprendemos. Nadie nace con un vocabulario incorporado: todos hemos de aprender palabras. Las diferencias en la experiencia vivida y en la educación  recibida, tienen que ser las responsables. ¿O no?

Durante gran parte del siglo XX la mayoría de psicólogos atribuían al ambiente la diversidad de habilidades cognitivas; en el siglo XXI, sabemos que la herencia influye y que se requiere una interpretación más equilibrada; no se trata de negar la participación de factores ambientales, se sugiere que las diferencias genéticas de los individuos condicionan la facilidad del aprendizaje. Dicho con otras palabras, unos individuos probablemente tienen una gran capacidad de aprendizaje y otros poseen una capacidad pequeña. Cierto que un individuo del segundo grupo sobrepasará en habilidades cognitivas al primero, si los padres y maestros del segundo son muy competentes en la enseñanza, y los del primero no; pero también es verdad que con una competencia educativa similar de padres y maestros, los individuos del primer grupo sobrepasarán a los del primero… si quieren.

¿Es posible probar, o sea, poner números a estas ideas?  ¿En qué medida genes y ambiente influyen en las habilidades cognitivas de un individuo, en cuanto al vocabulario, pongamos por caso? Reproduzco las documentadas observaciones que aparecen en un artículo firmado por Robert Plomin y John DeFries. A lo largo de casi dos decenios los científicos estudiaron el parecido (la correlación estadística) en competencia verbal y en competencia espacial de unos niños con sus padres. Eligieron tres grupos: niños con sus padres biológicos, niños adoptados con sus padres biológicos y niños adoptados con sus padres adoptados. Los resultados numéricos muestran que los niños adoptados se asemejan a sus padres biológicos lo mismo que los niños educados por sus padres biológicos; sin embargo, los niños adoptados no acaban pareciéndose a sus padres adoptivos. ¿Qué conclusión deduce el lector sin prejuicios de estos datos?

¿Alguna duda? Otro estudio examinó el parecido (las correlaciones estadísticas) en competencia verbal y espacial a lo largo de toda la vida, entre gemelos idénticos (idénticos genes, idéntico ambiente) y entre gemelos no idénticos (genes diferentes, idénticos ambientes); el parecido en competencia verbal para los primeros oscila entre el setenta y el ochenta por ciento, para los segundos entre el veinte y el cincuenta.

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