sábado, 6 de mayo de 2023

Venenosos animales marinos


Se ha evaluado la cantidad de biomasa que contienen los diferentes grupos que constituyen el reino animal. Los artrópodos (insectos, arañas y mariscos de diez patas) ocupan el primer lugar en la clasificación, los peces, el segundo; los moluscos (pulpos y mejillones) y los gusanos anillados se hallan en la tercera y cuarta posición, el ganado doméstico y los cnidarios se sitúan en el quinto y sexto lugar. Este último grupo de animales, que engloba a las medusas, corales y anémonas, se denomina con un nombre inspirado en la palabra griega ortiga, sugerente vocablo que nos indica las propiedades que voy a comentar.

Los cnidarios, el linaje más antiguo de animales venenosos, son capaces de repeler enormes depredadores. Tan tóxico es su veneno que, en algunos casos, mata a un ser humano pocos minutos después de la picadura; porque, aunque sorprenda al inexperto bañista, estos animales pican: en los tentáculos de las medusas hay un montón de microscópicos aguijones a través de los cuales inyectan el veneno. Desde una diminuta hidra de menos de un centímetro, hasta una enorme medusa cuyo diámetro supera los dos metros, varía su tamaño; también varía el peligro con que amenazan a los humanos, desde los inofensivos cnidarios hasta la avispa de mar (Chironex fleckeri), el ser vivo más venenoso y letal. 

A alguien le han inyectado penicilina para curar una infección bacteriana; sufre un choque anafiláctico y muere, si no es tratado urgentemente. Idéntico fin espera a alguno de nuestros semejantes, si le ha picado una abeja o ha bebido leche o tomado unos cacahuetes. Charles Robert Richet, a principios del siglo XIX, descubrió el choque anafiláctico, que así se llama la reacción alérgica extrema, cuando investigaba los tóxicos de los cnidarios. Haciendo pruebas con perros el investigador observó que si les inyectaba dosis de congestina -extraída de las anémonas- nada ocurría; pero si repetía la dosis unos meses después algunos perros morían.

La congestina, thalassina e hipnotoxina obtenidas de estos animales acuáticos desencadenan respuestas fisiológicas acusadas en los humanos: la primera causa urticaria en dosis pequeñas, en dosis elevadas la muerte; vómitos ocasiona la segunda y anestesia la última. A pesar de que todavía hay ignorancia sobre la composición del veneno de este grupo de animales; ya se ha identificado un compuesto, la palitoxina, elaborada por corales, que no sólo es un enérgico vasoconstrictor, sino también una de las dos sustancias no proteicas más venenosas que existen.

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