sábado, 20 de mayo de 2023

Árboles y paredes vegetales


Existen dos maneras de que disminuya el dióxido de carbono atmosférico, principal agente causal del calentamiento global que amenaza el bienestar de la humanidad: o bien aumenta la tasa de extracción del gas o bien disminuye su aumento. Muchas sociedades humanas pretenden disminuir el aumento; y por eso promueven que se expulse menos dióxido de carbono a la atmósfera; o sea, persiguen quemar menos petróleo, menos carbón, menos gas, menos biomasa. La otra manera consiste en aumentar la extracción del gas. ¿Cómo?, se preguntará el sabio lector. Puesto que los árboles son los mejores agentes extractores de dióxido de carbono de la atmósfera… ¡plantemos más árboles! Un dato -casi irrebatible- confirma esta hipótesis. El ochenta por ciento del carbono de la biosfera se halla retenido en los árboles. ¡Ni más ni menos! Y ya que menciono datos, señalo dos más: uno, publicado en la prestigiosa revista Nature, se refiere al número de árboles que existen en el planeta: la cifra sobrepasa los tres billones, cuatrocientos veintidós por persona; sería una cantidad optimista, si no fuera porque se pierden unos quince mil millones de ejemplares cada año. El otro dato, publicado en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS), nos indica que, de las aproximadamente setenta y tres mil especies de árboles que se estima hay en nuestro planeta, nueve mil todavía no se han encontrado.
¿Dónde se retiene el carbono? Mayoritariamente en la madera: la mitad de ella compuesta por celulosa -un polisacárido formado por la unión de múltiples glucosas-, la cuarta parte constituida por lignina, polímero resultante de la unión de varios ácidos y alcoholes orgánicos, y el resto, el otro cuarto, está hecho de hemicelulosa -otro polisacárido, que contiene los azúcares xilosa y arabinosa-. Fijémonos ahora en la constitución de las células de los árboles, concretamente en sus rígidas paredes, que no sólo deben contribuir a su rigidez, sino también sostener pesos enormes. Las minúsculas fibras de celulosa, su principal componente, se entrecruzan con la hemicelulosa; estando ambas suspendidas en un gel de pectina -otro polisacárido rico en ácido galacturónico- que determina la porosidad de la pared; el tercer componente, la lignina, confiere la indispensable rigidez a las paredes celulares. 
¿Que al curioso lector le intriga el estado forestal de España? Casi siete mil millones de árboles viven en el país, doscientos cuarenta y cinco por cada persona. 

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