sábado, 12 de diciembre de 2015

La sangre joven rejuvenece


Si bien es verdad que el altruismo humano alcanza cotas inimaginables no es menos cierto que horroriza los extremos a que puede llegar nuestra crueldad. Y eso le ocurrirá a cualquier persona sensible que conozca la vida de Vlad III, príncipe de Valaquia (región de Rumania). Entre 1456 y 1462, según crónicas de la época, este tenebroso personaje efectuó brutales masacres, arrasó ciudades y exterminó entre cuarenta y cien mil personas, hombres, mujeres y niños, y no matándolos de cualquier manera, su afición por el empalamiento provocó que sus contemporáneos lo apodaran el empalador. Aclaro al horrorizado lector que esta técnica de tortura consiste en introducir un palo de tres metros y medio por el recto y después levantarlo para que la víctima muera lentamente. En Vlad se inspiró Bram Stoker para crear el tétrico personaje del Conde Drácula, el vampiro que se alimentaba de sangre humana. La sangre joven rejuvenece. ¡No!, no se engañe el escéptico lector, esta frase no la he copiado de la novela de Bram Stoker, es la conclusión a la que han llegado los autores de una cuidadosa investigación -publicada en las revistas Science y Nature Medicine- y elegida entre las más importantes de 2014.

Algo en la sangre de los ratones jóvenes (de dos meses) es capaz de rejuvenecer el músculo y el cerebro de los ratones viejos (de veintidós meses); considere el extrañado lector que estos roedores no suelen vivir más de dos años. Y viceversa, la sangre procedente de los animales viejos perjudica a los jóvenes. ¿Quién, qué actúa? Las sospechas recayeron en una proteína de enrevesado nombre, el factor once de diferenciación del crecimiento celular (GDF-11); se trata de una molécula que mejora la irrigación sanguínea del cerebro y provoca la fabricación de nuevas neuronas en el hipocampo -mejorando el aprendizaje- y en el bulbo olfatorio -permitiendo recuperar parte del olfato perdido-. Algo parecido ocurre en el músculo y el corazón de los ratones que reciben el GDF-11, aumenta su fuerza y capacidad de hacer ejercicio.

Los esperanzadores resultados obtenidos en los roedores han estimulado a los investigadores, que han diseñado nuevas pruebas para averiguar si en el cerebro humano se produce un rejuvenecimiento semejante. Dieciocho pacientes de la devastadora enfermedad de Alzhéimer participan en un ensayo clínico: se trata de comprobar los efectos que el plasma de personas jóvenes tiene sobre su patología. Intrigado, espero el resultado.

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