Sabemos
que, durante el siglo pasado, los pueblos de habla española minusvaloraron la
importancia del cultivo de la ciencia; y tantas veces lo hemos leído que casi
hemos interiorizado nuestra incapacidad para colaborar como iguales en las
mejores tradiciones científicas mundiales. De vez en cuando, recordar que
también nosotros tenemos científicos de primer nivel contribuye a no dejarnos
llevar por el pesimismo.
Si
ahora pidiéramos a un hispanohablante – en cualquier lado del Atlántico- que
cite a dos científicos de nuestra comunidad lingüística que hayan conseguido un premio Nobel en Física, Química o Medicina, estoy seguro que una mayoría abrumadora
permanecería callada. Pues bien, no uno ni dos, sino siete científicos hispanoamericanos merecieron tan preciado galardón el pasado siglo: tres argentinos, dos
españoles, un mexicano y un venezolano. ¿Sus nombres? Bernardo Houssay, Luis Leloir, César Milstein, Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Baruj Benacerraf y Mario Molina. No son muchos, pero tanto los
profesionales como los aficionados a la ciencia que usamos este idioma para
comunicarnos tenemos modelos en quien fijarnos.
3 comentarios:
Estimada amiga
Existen varios escritores en español que han conseguido el premio Nobel de literatura; pero el arte no es un tema de este blog.
Mis gustos personales nada tienen que ver con la categoría literaria de los escritores galardonados con el Nobel; sin embargo no rehuyo mostrar mis preferencias en literatura. Leí casi todas las novelas del peruano Mario Vargas Llosa y del español Camilo José Cela, varias del colombiano Gabriel García Márquez y del mejicano Octavio Paz; leí poco de Miguel Ángel de Asturias, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre; y nada de José Echegaray, Jacinto Benavente y Gabriela Mistral.
Espero que un año de estos también le concedan el premio Nobel en química o medicina a un español, al profesor Mojica.
Saludos cordiales
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No puedo calificar de novelas, los cuatro libros que leí de Octavio Paz, sino de ensayos: Vislumbres de la India, Tiempo nublado y El laberonto de la soledad; y cuentos: Arenas movedizas. La hija de Rappaccini.
Estimado amigo
Sí hay un nexo de unión entre ambos nobeles españoles: Santiago Ramón y Cajal encargó al científico Juan Negrín (posteriormente se dedicó a la política y fue presidente del gobierno en la II república) la puesta en marcha de un laboratorio de fisiología; un centro de fomento de la investigación y la docencia en el que estuvo Severo Ochoa.
Saludos
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