sábado, 18 de abril de 2026

Receptores celulares


Si al lector le apasiona el mundo de la información, fíjese en la comunicación entre células porque no es menos llamativa que entre humanos. Los receptores celulares son proteínas que, cuando se unen a moléculas específicas del exterior de la célula, transmiten información hacia el interior. Me fijaré en cuatro receptores ubicados en la membrana celular que convierten una señal -química o térmica- en una señal eléctrica; tres de ellos son receptores de moléculas -glutamato, GABA y acetilcolina- el cuarto, los receptores TRP, es sensible tanto a moléculas como al calor y frío. Los cuatro actúan como canales que, al abrirse permiten el paso de iones sodio, calcio o cloro a través de la membrana celular. Este flujo altera el potencial eléctrico de la membrana, y proporciona una respuesta celular: excitadora -glutamato, acetilcolina, TRP- o inhibidora -GABA-.
Antes de comentar cómo los científicos tratan de modificar su función, señalemos qué enfermedades humanas causan el exceso o defecto de su actividad. Los receptores de glutamato están activos en exceso en enfermedades neurodegenerativas -Alzheimer, Parkinson, ELA-, epilepsia, esquizofrenia y trastorno bipolar; es mínima su inactividad en la depresión y falta de memoria. Una hiperactividad de los receptores de acetilcolina causa una contracción muscular descontrolada, calambres, parálisis y muerte; si es mínima o nula su actividad, los músculos esqueléticos no se contraen o no se puede respirar. Si los receptores de GABA están activos en exceso causan sedación, somnolencia, anestesia, coma y muerte; si están excesivamente inactivos, insomnio. La hiperactividad de los receptores TRP induce dolor -crónico y neuropático-, afecciones en la piel -dermatitis, psoriasis, prurito-, inflamación o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC); la actividad insuficiente produce insensibilidad al dolor.
El alcohol, los barbitúricos y las benzodiacepinas (recuérdese al valium) activan los receptores GABA, que deprimen el sistema nervioso. Plaguicidas -como los organofosforados y carbamatos- y gases nerviosos -como el sarín, somán, tabún y VX- activan los receptores de acetilcolina, que provocan una grave crisis colinérgica. La hiperactividad de los receptores de glutamato, sea por liberación excesiva -si hay daño celular o carencia de oxígeno- o sea por falta de reabsorción -si las células gliales carecen de oxígeno o glucosa- causa excitoxicidad que daña el cerebro. Los receptores TRP actúan como sensores de dolor, calor y frío, inducidos por moléculas externas irritantes o por moléculas generadas en los daños celulares.
Sí, para bien o para mal, los humanos conocemos y usamos sustancias que actúan sobre estos receptores.

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