El material que formó los ocho planetas del sistema solar no se agrupó al azar: los átomos más pesados se hundieron por efecto de la gravedad y los más ligeros afloraron; por ello colegimos que la materia de cada planeta se estratificó en tres capas concéntricas, la corteza, el manto y el núcleo.
Se sospecha que en el núcleo de los cuatro planetas gigantes predominan las rocas y, quizá, el hierro. Los núcleos de Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y la Luna están compuestos de hierro, el metal más abundante en el universo; núcleos que, excepto en Venus, están parcialmente fundidos y son el origen del magnetismo mercuriano, terrestre, marciano y selenita.
Los mantos de Júpiter y Saturno son de hidrógeno y helio; una disolución de amoníaco y metano en agua constituye los mantos de Urano y Neptuno. Ellos generan el magnetismo de los cuatro planetas gigantes. Por analogía con la Tierra, cuya superficie está formada, sobre todo, por rocas de basalto, los mantos de Venus, Marte, la Luna e Io (luna de Júpiter) tendrán las mismas rocas que el manto terrestre, peridotitas. Ignoramos qué rocas constituyen el manto mercuriano.
Quizá sorprenda al profano, saber que los cuatro planetas gigantes no tienen corteza sólida; observamos sus atmósferas. Nos detenemos en la corteza de los cuatro planetas interiores, concretamente en su geodinámica. Las crestas que observamos en Mercurio se deben a la contracción del planeta al enfriarse; se ignora por qué no hay crestas en la Luna. En Venus y Marte las fuerzas internas han creado grandes relieves, similares a las cadenas de montañas terrestres que levantó su tectónica de placas. ¿Tales relieves indican tectónica de placas venusina o marciana? ¿Existen otros procesos capaces de generar los relieves? Se ignora.
Encima de la corteza sólida de los cuatro planetas rocosos, puede haber una atmósfera gaseosa y una hidrosfera líquida; de haberlas, proceden de la desgasificación del interior. A medida que el planeta se enfría, la radiación y el viento solares lo despojan de sus gases originales, reemplazados por los gases volcánicos. Volcanes que expulsan, además de roca fundida, gases nitrógeno, dióxido de carbono y, sobre todo, vapor de agua; vapor de agua que formará las nubes y acabará cayendo como lluvia: así se formaron los primeros océanos. Sospechamos, porque hemos encontrado huellas, que, en el pasado, pudo haber océanos de agua en Venus y Marte, hoy desaparecidos.
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