sábado, 16 de junio de 2018

Punto de rocío


Probablemente, pocos sesudos lectores hayan reflexionado sobre el estado del agua atmosférica en los fenómenos meteorológicos a los que están habituados: a pesar de que, a menudo, habrán observado agua sólida, líquida o gaseosa, y cambios de uno a otro estado. Cuando el vapor de agua, al enfriarse, se condensa a líquido advertimos rocío si las gotitas se depositan en el suelo; mientras que distinguimos nubes –llamadas niebla cuando son bajas- si las gotitas permanecen suspendidas en la atmósfera. En cambio, cuando el vapor de agua, al enfriarse por debajo de cero, sublima directamente a sólido sin pasar por el estado líquido, reparamos en la escarcha (que también llamamos helada) si los cristalitos de hielo se depositan el suelo, o en la nieve si los cristalitos de hielo permanecen suspendidos en las nubes. Percátese el lúcido lector que el hielo se produce por dos vías: nieve si el vapor de agua ha sublimado, o granizo si se trata de agua líquida congelada.
¿De donde sale el agua que tiene el aire? Evidentemente, de la evaporación de los océanos y de la sublimación de los hielos. El aire se satura de humedad cuando se agrega vapor de agua hasta que no puede contener más, o cuando se enfría hasta que se produce la condensación; esta temperatura (llamada punto de rocío) mide la cantidad de humedad que hay en la atmósfera; cuanto menor sea la diferencia entre la temperatura real y la de rocío, mayor será la humedad. Durante la noche, si los metales de los coches, las rocas o las plantas se enfrían por debajo del punto de rocío, se condensa el vapor de agua en gotitas sobre las superficies de los objetos, y observamos el rocío; en cambio, si las gotitas permanecen suspendidas en el aire notamos las nieblas, muy visibles por las mañanas.
Y ya que estoy comentando aspectos del agua ¿sabe el culto lector cuál es el continente más seco de la Tierra? ¿África quizá, debido al Sáhara? No, la Antártida, es el continente que tiene más agua… sólida: el agua se encuentra helada y el aire apenas contiene humedad porque las temperaturas casi son siempre inferiores a cero (la media del trimestre tercero, el más frío del año, alcanza sesenta y tres grados bajo cero): la casi nula humedad atmosférica provoca que casi nunca se registren precipitaciones de lluvia o nieve en un continente cuya cubierta de hielo tiene un kilómetro y novecientos metros de espesor.

sábado, 9 de junio de 2018

Agua dulce, agua tóxica


Los humanos siempre hemos estado expuestos a mezclas de compuestos químicos, pero el número y variedad de ellos, en su mayoría sintéticos, han aumentado de forma exponencial en las últimas décadas y en un periodo de tiempo tan corto que es difícil que la naturaleza pueda adaptarse. Las nuevas técnicas de análisis químico, capaces de detectar sustancias que antes pasaban inadvertidas, han roto un paradigma de la toxicología: antiguamente se creía que todo dependía de la dosis, hoy sabemos que los contaminantes pueden dañarnos a concentraciones ínfimas, si su acción es permanente. La sangre de algunos contemporáneos nuestros contiene más del centenar de contaminantes químicos. Portamos en nuestro cuerpo, detergentes, perfumes, cosméticos, aditivos alimentarios, fármacos y componentes de los plásticos, porque estamos expuestos a ellos de forma continua y muchos se acumulan; los alimentos, aire, agua, ropa, cosméticos, juguetes y productos de limpieza del hogar o de higiene personal constituyen las vías de penetración. Y sabemos que un porcentaje significativo de las enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres, la infertilidad, diabetes, párkinson o alzhéimer se deben a los contaminantes químicos artificiales; anuncia el experto Nicolás Olea: “Estamos expuestos a sustancias capaces de alterar nuestro sistema hormonal y causarnos problemas de salud irreversibles”. El fenómeno es más grave de lo que creemos porque, a los viejos contaminantes persistentes que entraron en la cadena alimentaria décadas atrás, antes de ser prohibidos, se unen los ciento cuarenta mil productos sintetizados por la industria química. Sólo mil seiscientos –en números redondos-, el uno con uno por ciento, han sido analizados para determinar si son cancerígenos, tóxicos para la reproducción o alteradores endocrinos: quedan por analizar los ciento treinta y ocho mil restantes…

Reconocemos que si ya resulta difícil asociar causa (contaminación) y efecto (enfermedad) en un individuo, o establecer las dosis peligrosas para la salud humana o el medio ambiente; presenta mucha más dificultad todavía evaluar las consecuencias de la exposición múltiple al conjunto de contaminantes (el efecto cóctel). A falta de consenso científico, estos contaminantes emergentes cuentan con la permisividad administrativa: hay una brecha entre la clínica y las reglamentaciones. Como el planeta viene a ser un circuito cerrado de tráfico de sustancias sintéticas que transitan por las cadenas alimentarias; para detener el tránsito, la medida más reclamada por los especialistas consiste en la instalación de filtros en las estaciones depuradoras de aguas residuales que impidan, a los nuevos tóxicos sintéticos, pasar al ciclo del agua. ¿Importa, acaso, que sea una medida costosa?

sábado, 2 de junio de 2018

Animales que pronostican el tiempo


Los humanos hemos comprobado numerosas veces que los animales se comportan de forma distinta a la habitual cuando se avecina un cambio de tiempo; esta observación nos ha servido, desde el paleolítico, para predecir tempestades, lluvias y sequías. ¿Cómo averiguan el tiempo los animales? Porque cualquiera de nosotros necesita aparatos para medir la temperatura, la presión o la humedad, y aún así, constituye una tarea difícil y, probablemente, se equivocará a menudo. Entiendo que la detección de los cambios de la temperatura del ambiente les indique a marmotas, lirones, erizos, ardillas, hámsteres, murciélagos y osos cuándo deben entrar o salir del estado de hibernación; sin embargo, ignoro qué patrón de la naturaleza indica a los animales migratorios el momento de partir hacia sus largos viajes. ¿Cómo se las ingenian las golondrinas, grullas y cigüeñas, o las mariposas monarca? ¿También se fijan en la temperatura? ¿Y en el caso de algunas ballenas y elefantes marinos, bacalaos, salmones y anguilas? ¿Qué cambio concreto detectan?

La curiosidad me conduce a hacer otra pregunta relacionada con la anterior, ¿cómo los animales pueden prevenir un fenómeno atmosférico? Cuando las golondrinas y los vencejos cazan insectos a más altura de lo habitual, suele indicar tormenta inminente. ¿Explicación? Durante las tardes cálidas y bochornosas, el aire asciende y trae consigo insectos: precisamente las corrientes ascendentes se asocian a tormentas. Conozco otras observaciones igual de interesantes. Las ranas croan más intensamente cuando se acerca una tormenta; el poeta clásico Virgilio lo sabía cuando escribió: en el barro las ranas cantan su antiguo lamento antes de la lluvia; en Francia, un refrán equipara las ranas a barómetros animales: “Une grenouille dans un bocal sert de baromètre animal”; ¿detectan estos anfibios la humedad atmosférica? Se aproxima una tormenta cuando las gaviotas abandonan el mar y se agrupan en la costa y las playas; o cuando las vacas se sientan y agrupan en un extremo del pastizal; o cuando las abejas regresan a las colmenas o cuando las arañas dejan de tejer. Las cabras pastan en la falda de las montañas si llueve, y ascienden si hay tiempo seco. En el pasado, en algunas comarcas españolas, se observaba el comportamiento de las sanguijuelas en un recipiente con agua para predecir el tiempo. Ignoro la explicación de estas observaciones. Por último, un simpático refrán meteorológico que –espero- no asuste al lector pudoroso ¨cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo¨. 

sábado, 26 de mayo de 2018

Absorción por la piel


            Todos sabemos que ingerir arsénico, estricnina, cicuta o cualquier veneno con la comida o la bebida mata; sucede lo mismo si respiramos el mortal cianuro de las cámaras de gas o el temible monóxido de carbono que desprenden las estufas mal ventiladas. En cambio, con relativa frecuencia no se presta atención a la piel como vía de penetración... a pesar de que conocemos el caso del contrabandista que, envuelto su cuerpo con hojas de tabaco para pasar la aduana, muere al absorber la nicotina por la piel. Menos grave es la enfermedad del tabaco verde que pueden padecer los trabajadores de la industria tabaquera: se trata de un envenenamiento por absorción cutánea de nicotina, cuando, después de la lluvia, la humedad de la planta contacta con la piel.
La piel, el órgano más grande del cuerpo humano, sirve de barrera de separación con el exterior; sin embargo, existe transporte a través de ella, si bien en cantidades muy bajas, que aumentan cuanto mayor sea la temperatura y humedad, y preferentemente productos grasos. Un dato: sumergidos en aguas medicinales podríamos absorber unos veinte mililitros de agua cada hora, que no está nada mal.
Debemos tener cautela con los productos tóxicos, usados por la industria textil, que absorbe la piel. Ventile bien las prendas que ha llevado para su limpieza en seco: tienen  tricloroetileno. Para prevenir el mal olor causado por el sudor en los calcetines, zapatos y ropa deportiva se emplea el tributilestaño (TBT), irritante. Al descomponerse los tintes azoicos de los tejidos producen aminas aromáticas que, al contacto con la piel, producen cáncer. Los nonilfenoles (NPs) y octilfenoles, ampliamente utilizados para el teñido de la ropa, son disruptores hormonales.
Quien echa insecticidas en su hogar o el agricultor que fumiga con plaguicidas o el  jardinero que usa herbicidas, y no se muda de ropa, aun usando mascarilla, suele olvidarse que el biocida se absorbe por la piel; la misma imprudencia muestra quien efectúa una quema incontrolada de basura. Apoyarse o sentarse en un mueble no presenta peligro… excepto que la madera esté tratada; la protección de maderas –que tocamos con las manos- se hace, a menudo, con tóxicos fenoles policlorados.
Sí, nuestra piel está expuesta a muchas sustancias químicas. Fíjese en los productos que usa en su aseo personal diario, como los champús, cremas, protectores solares, desodorantes, antitranspirantes y perfumes; porque absorbemos con facilidad los conservantes (parabenos), bactericidas (triclosan), colorantes, aromatizantes o secantes (formaldehído) que contienen.

sábado, 19 de mayo de 2018

Clima cálido, Europa fría


Nueva York y Lisboa tiene la misma latitud, Montreal y La Coruña también, sin embargo la temperatura en las ciudades americanas es mucho más baja que en las europeas y allí abundan las nevadas en invierno. No hay ciudad en América de tamaño similar a Londres, Oslo y Estocolmo con similares latitudes. ¿Por qué? La responsable del clima excepcionalmente cálido de Europa Occidental no es la corriente del Golfo, sino la cinta trasportadora oceánica –o circulación termohalina-, un movimiento interno del agua en los océanos que recorre todo el planeta; se trata de una corriente que distribuye el calor solar que recibe la Tierra, trayendo el agua cálida del ecuador hacia el Ártico. Los vientos del oeste, calentados en el océano Atlántico, se encargan de templar la costa europea. Obviamente, si la cinta transportadora se detuviese, la temperatura en Europa Occidental descendería bruscamente, y los inviernos templados se tornarían gélidos, como los canadienses.
En el Atlántico la cinta transportadora oceánica lleva agua cálida -de baja densidad- de las regiones ecuatoriales a las polares nórdicas; durante el camino el agua se va enfriando –y volviéndose más densa- hasta que, en el Ártico, cae al fondo del océano y desde allí se traslada nuevamente hacia el sur. El calentamiento global de la Tierra está fundiendo los hielos árticos e introduciendo un gran volumen de agua dulce en el océano Ártico; en consecuencia, la salinidad del agua disminuye y su densidad también; podría ocurrir entonces que el agua alcanzase una densidad tal que fuese insuficiente para hundirse en el océano: la corriente oceánica podría detenerse. Paradójicamente, el efecto inmediato en Europa no sería el calentamiento, sino el enfriamiento. Y existen precedentes. Disponemos de pruebas concluyentes -en el hielo y en las rocas- para afirmar que las corrientes oceánicas termohalinas se detuvieron en el pasado: hace trece mil años, grandes glaciares se fundieron debido al aumento de temperatura. Los cambios en la densidad del agua marina detuvieron las corrientes oceánicas termohalinas y provocaron que algunas partes del mundo soportaran temperaturas inferiores a cero grados durante más de un milenio.

En conclusión, el enfriamiento local, paradójica consecuencia del calentamiento global del planeta, podría provocar una nueva edad de hielo en Europa. ¿La población europea occidental está preparada para afrontar inviernos como los de Moscú? Piense el lector previsor en la agricultura, en el aislamiento de los edificios, en su vestuario o en la adecuación de las carreteras.